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MCH edificará 10.000 viviendas en Argelia en los próximos cinco años

21/02/2013 Source: Actualidad Económica

MCH construye viviendas en el mercado exterior donde su modelo triunfa. Las viviendas se fabrican por partes en una planta industrial anexa y se ensamblan posteriormente en el terreno.

Susana de la Riva

Poca gente sabe que hay una ciudad española en Shangai, en el distrito de Fengzian. Un desarrollo de 1,2 kilómetros cuadrados pensado para que 100.000 habitantes vivan en casas con paredes claras, rematadas con brillantes tejas rojas. No faltan ni los molinos de viento ni un torero de bronce en mitad de una plaza. Suena a parque temático. O, en cierto modo, lo es. Ciudad de España es una ocurrencia de las autoridades locales, que en 2005 idearon el proyecto One city, nine towns (Una urbe, nueve ciudades) que contemplaba el desarrollo de ciudades inspiradas en países europeos, cada una con el estilo arquitectónico tradicional. Una peculiar forma de reorganizar la periferia de Shangai para acoger a la avalancha de inmigrantes prodecentes de las regiones rurales. Afortunadamente, no hace falta irse a este folclórico proyecto chino para encontrar un sello español en ciudades de otros países. Con la crisis, son muchos los constructores españoles que se han lanzado a cazar opotunidades en los grandes desarrollos de miles de viviendas promovidas por los gobiernos de países emergernes. Una salida ante la parálisis del sector inmobiliario en España.

Latinoamérica, África y Golfo Pérsico tienen grandes necesidades residenciales. La ONU calcula que 2.100 millones de personas, el 30% de la población mundial, carecen de vivienda o no disponen de una digna. Solo en Latinoamérica, más de 127 millones de personas viven en asentamientos informales. Y el problema va a más. El crecimiento vegetativo no da tregua y se intensifica el éxodo del campo a la ciudad.

Es por ello que, paralelamente al desarrollo económico, es frecuente que los Gobiernos potencien la construcción de parques con centenares, miles de viviendas, casi ciudades en sí mismas, que contribuyen a evitar desórdenes sociales y limitan los claims en caso de catástrofes naturales. El desarrollo residencial suele ir unido al de otros servicios dotacionales (escuelas, hospitales, prisiones...) e infraestructuras.

No es un nicho nuevo, pero las empresas españolas empezaron a fijarse en él hace apenas tres años. Hasta entonces, estaban demasiado ocupadas con todo lo que había que hacer en casa. Lo sabe bien Grupo Ortiz, compañía de construcción e infraestructuras que cuenta con una división inmobiliaria especializada en vivienda de protección oficial, un formato en el que ha construido más de 10.000 unidades, principalmente en Madrid. En 2009, sin embargo, Grupo Ortiz dio el salto y adquirió una participación en una empresa peruana, EOM Grupo. Su incursión en Latinoamérica se ha materializedo por ahora en dos urbanizaciones de vivienda social en las localidades peruanas de Piura e Ica. De la mano de su socia, también ha realizado proyectos privados de lujo en la capital, Lima. Ahora estudia nuevos desarrollos en Colombia.

"La vivienda social es un nicho con grandes perspectivas de crecimiento para nosotros, que ya se ha concretado en Perú y en Argelia", afirma Luis Cuevas, director general del negocio internacional. Grupo Ortiz acaba de estrenarse en África de la mano del convenio que firmaron en noviembre el Gobierno de España y el de Argelia para asegurar la participación española en la construcción de 50.000 viviendas en el país africano. El acuerdo deja la puerta abierta a desarrollar dos fases más de 50.000 unidades cada una.

Tecnología española, empleo local

Grupo Ortiz se encargardo de la construcción de dos proyectos de 5.000 viviendas, uno cerca de la capital, Argel, y otro a 300 kilómetros, en asociación con una empresa local. Las obras comenzarán este año y se prolongarán durante los próximos cuatro. El contrato argelino lleva aparejada la instalación de una planta de paneles de hormigón y forjado. Tanto Grupo Ortiz como la otra empresa española que ya ha firmado en el marco de este convenio, MCH, del grupo de infraestructuras Essentium, son especialistas en construcción industrializada. Bajo este método, las viviendas no se construyen ladrillo a ladrillo sobre el solar, sino que se fabrican por partes en una planta industrial y se ensamblan después en la ubicación definitiva. Este sistema es el que mejor casa con las necesidades de estos países, que buscan proyectos sencillos, que se puedan realizar rápidamente (en solo unos meses) y con una calidad si no mejor, al del tejido industrial en cada zona de actuación", explica Diego Monje, director general de MCH, acrónimo de Método Constructivo Habitacional. Esta compañía no construye viviendas en España, solo en el exterior. Su cartera incluye 10.144 pisos en Venezuela, 10.000 en Argelia y 1.500 unifamiliares en Angola, con plantas de fabricación en cada uno de esos países.

"Tras 10 años invirtiendo en tecnología hemos conseguido abrir un nicho de mercado en vivienda social de calidad, Estamos trabajando para extender el modelo a más países del África Subsahariana, Oriente Medio y Latinoamérica", afirma Monje. Al ser procesos impulsados desde los Gobiernos, las características vienen dadas de antemano. "En el mundo árabe, las viviendas sociales tienen que tener una superficie de entre 120 y 150 metros cuadrados, ya que son familias numerosas, con varias esposas. En Latinoamérica, sin embargo, los pisos para rentas medias y bajas comienzan en 45 metros", explica Carlos Fernández, presidente de Fergo Aisa, una de las compañías que lleva más de tres años buscando oportunidades en países emergentes.

Un negocio arriesgado

La expansión no se consigue de la noche a la mañana.Y no está exenta de riesgos. La situación desesperada de muchas compañías del sector crea un caldo de cultivo adecuado para la picaresca. En el sector se conocen muchos casos de pequeñas empresas que confiaron en intermediarios fantasma y que, después de pagar sumas considerables por las gestiones, no consiguieron concretar nada.

"Hemos asumido que la construcción de viviendas va a estar parada hasta dentro de cinco o seis años. Todos estamos intentando esta salida, pero es complicada. Conozco varias empresas con precontratos, por los que incluso han cobrado algo, pero que no logran sacar adelante. En algunas de estas culturas, la corrupción y la informalidad son elevadas.Y una cosa es prometer miles de viviendas y otra llevarlas a la práctica", explica el propietario de una compañía del sector que no quiere ser identificado. Él mismo tiene en el aire tres proyectos en Mexico, Argelia e Irak. Hacerse un hueco exige invertir mucho tiempo y algo de dinero en encontrar los interlocutores y los socios locales adecuados. Una tarea que no es sencilla si no se tiene suficiente músculo financiero. Ya se ha dado algún caso en el que una empresa ha acabado en concurso por problemas en el pago de un proyecto en Oriente Medio. Pese a ello, es la tabla de salvación a la que se aferran firmas como Fergo Aisa. Cuando Carlos Fernández llegó a la presidencia en 2009, la inmobiliaria arrastraba graves problemas financieros. Se olvidó de España y se volcó en los mercados emergentes.

"Es un nicho de negocio muy interesante, con oportunidades reales. Tenemos negociaciones avanzadas para construir viviendas en Pert, Costa de Marfil, Libia, Túnez e Irak. Por ahora son solo acuerdos de intenciones con las autoridades locales, que se concretaran cuando regularicemos nuestra situación en Espana", afirma el presidente de Fergo Aisa, que está suspendida de cotización desde abril de 2012, cuando un acreedor solicitó su entrada en concurso. La deuda financiera de la promotora supera los 300 millones de euros. Fergo Aisa, que registró perdidas de 55 millones de euros en el tercer trimestre de 2012, ha superado dos concursos necesarios y un preconcurso. Su último indulto judicial llegó a mediados de diciembre de 2012. "Nuestras situación en España está ralentizando todo. Pero en 45 o 60 días la habremos normalizado, volveremos a cotizar y los contratos irán hacia adelante", asegura Fernández.

Su plan de negocio habla de entre 50.000 y 60.000 viviendas en un plazo de cinco años. Sus principales rivales son empresas chinas y turcas. "En Libia, donde hay un desfase de dos millones de viviendas, vamos a hacer 30.000 unidades. Es un barrio de la capital, Tripoli, pero prácticamente es una ciudad entera, con sus calles, plazas y saneamiento de aguas", afirma Fernández, que prevé instalar plantas de prefabricados en proyectos que alcancen las 20.000 viviendas, como ocurriró en Irak.

En cualquier caso, el sector toma con cautela estos planes. No solo porque la experiencia dice que hasta que no esté firmado (y cobrado) no hay que cantar victoria. También porque, en concreto, Fergo Aisa ya ha tenido alguna polémica, con enfado de la CNMV incluido, por anunciar contratos internacionales que no llegaron a concretarse. Así ocurrió en noviembre de 2011, cuando Fernández dio por hecho un acuerdo para levantar 20.000 viviendas en Colombia, que disparó la cotización de Fergo Aisa más de un 50%. El Gobierno colombiano aseguró más tarde que no había nada cerrado.

Carlos Fernández se mantiene firme sobre sus opciones internacionales. Los problemas financieros que arrastra la compañía no parecen ser un obstáculo. "Tenemos los recursos garantizados con fondos de inversión y bancos internacionales. Cuando hay garantías estatales detrás, no es difícil que entidades extranjeras las moneticen y te concendan financiación", afirma el presidente de Fergo Aisa.

Tras una dura reestructuración, la Inmobiliaria ha pasado de 200 a 30 empleados. De ellos, 10 se reparten por los diferentes países en los que Fergo Aisa quiere hacer negocio.

También alto standing

Los mayores contratos en liza se refieren a vivienda social, pero los países en pleno desarrollo también ofrecen un interesante nicho que cubrir en el extremo contrario: las crecientes clases acomodadas. Y es ahí donde Ecisa, una compañía alicantina con gran experiencia en la edificación de grandes torres, ha exhibido sus credenciales. En Benidorm, una treintena de edificios de más de 20 plantas lleva su sello. "La alta calidad es nuestro elemento diferencial frente a las compañías locales y extranjeras”, apuntan en Ecisa.

También en su caso, como en el de Grupo Ortiz y en el de MCH, los proyectos llegan de la mano de otros contratos de infraestructuras. Pero, a diferencia de los anteriores, Ecisa no trabaja con construcción industrializada, un método que está tradicionalmente asociado a vivienda social.

Su enfoque en proyectos de alta calidad lleva a Ecisa hasta Doha, la capital de Qatar, donde está levantando centros comerciales y hoteles de cinco estrellas. Ya en 2008 uno de los más reconocidos promotores del país le adjudicó la construcción de un edificio residencial de lujo de 35 viviendas, con una inversión de 4,7 millones de euros. Ya está construido y entregado.

Ahora su actividad residencial se centra en Oran (Argelia). "Allí tenemos en construcción 41 viviendas de lujo con un presupuesto de 4,5 millones de euros y un proyecto de dos torres de 20 y 24 plantas, con áreas comerciales de restauración, al que se van a destinar 13,5 millones", explican en Ecisa.

La compañía acaba de dar el salto a Latinoamérica, concretamente a Chile, con dos contratos de edificación no residencial. Tampoco aquí Ecisa se plantea descender a un nicho de vivienda más popular. Un competidor menos. Aunque, sí es cierto lo que dice Carlos Fernández, de Fergo Aisa, "el mercado es muy amplio y hay trabajo suficiente para todos".

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